EVANGELIO DEL DÍA 06 DE ENERO DE 2026

Lectura del santo evangelio según san Marcos

Marcos 6, 34-44

En aquel tiempo, al desembarcar Jesús, vio una numerosa multitud que lo estaba esperando, y se compadeció de ellos, porque andaban como ovejas sin pastor, y se puso a enseñarles muchas cosas.Cuando ya atardecía, se acercaron sus discípulos y le dijeron: “Estamos en despoblado y ya es muy tarde. Despide a la gente para que vayan por los caseríos y poblados del contorno y compren algo de comer”. Él les replicó: “Denles ustedes de comer”. Ellos le dijeron: “¿Acaso vamos a ir a comprar doscientos denarios de pan para darles de comer?” Él les preguntó: “¿Cuántos panes tienen? Vayan a ver”. Cuando lo averiguaron, le dijeron: “Cinco panes y dos pescados”.Entonces ordenó Jesús que la gente se sentara en grupos sobre la hierba verde y se acomodaron en grupos de cien y de cincuenta. Tomando los cinco panes y los dos pescados, Jesús alzó los ojos al cielo, bendijo a Dios, partió los panes y se los dio a los discípulos para que los distribuyeran; lo mismo hizo con los dos pescados.Comieron todos hasta saciarse, y con las sobras de pan y de pescado que recogieron llenaron doce canastos. Los que comieron fueron cinco mil hombres.

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  1. Compasión y respuesta a las necesidades básicas: Jesús ve a la multitud, reconoce su desamparo (“ovejas sin pastor”) y atiende primero a su hambre material, mostrando que la evangelización y la caridad van unidas. La DSI subraya que la justicia social comienza con la opción preferencial por los pobres y la satisfacción de sus necesidades fundamentales (pan, trabajo, dignidad).
  2. Participación y corresponsabilidad: Jesús no actúa solo, sino que involucra a los discípulos: “Denles de comer ustedes mismos”. La DSI promueve la subsidiaridad: animar a todos a ser protagonistas en la solución de los problemas, sin esperar sólo soluciones externas.
  3. Destino universal de los bienes: El milagro muestra que, puestos los dones en las manos de Dios y compartidos, hay para todos y sobra. La DSI enseña que los bienes de la tierra están destinados a todos, y debemos administrarlos con justicia y solidaridad, no con acaparamiento.
  4. Acción organizada y comunitaria: Jesús pide ordenar a la gente “en grupos”. La DSI valora la organización social que permite atender necesidades de manera fraterna y eficaz, promoviendo el bien común.
  5. Gratuidad y abundancia: El gesto es gratuito, sacia a todos y genera abundancia (“doce canastas de sobras”). Para la DSI, la economía debe servir al ser humano, buscando no sólo el lucro, sino la generación de bienes relacionales y la distribución justa.

Este pasaje, por tanto, es un “icono” del compromiso cristiano: fe que se hace acción concreta, llamada a transformar estructuras de indigencia en experiencias de fraternidad y provisión compartida.

EVANGELIO DEL DÍA 05 DE ENERO DE 2026

Lectura del santo evangelio según san Mateo

Mateo 4, 12-17. 23-25

Al enterarse Jesús de que Juan había sido arrestado, se retiró a Galilea, y dejando el pueblo de Nazaret, se fue a vivir a Cafarnaúm, junto al lago, en territorio de Zabulón y Neftalí, para que así se cumpliera lo que había anunciado el profeta Isaías:

Tierra de Zabulón y Neftalí, camino del mar, al otro lado del Jordán, Galilea de los paganos; el pueblo que caminaba en tinieblas vio una gran luz. Sobre los que vivían en tierra de sombras una luz resplandeció.

Desde entonces comenzó Jesús a predicar, diciendo: “Conviértanse, porque ya está cerca el Reino de los cielos”. Y andaba por toda Galilea, enseñando en las sinagogas y proclamando la buena nueva del Reino de Dios y curando a la gente de toda enfermedad y dolencia.

Su fama se extendió por toda Siria y le llevaban a todos los aquejados por diversas enfermedades y dolencias, a los poseídos, epilépticos y paralíticos, y él los curaba. Lo seguían grandes muchedumbres venidas de Galilea, Decápolis, Jerusalén, Judea y Transjordania.

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Este pasaje del Evangelio es fundamental para la DSI, ya que en él Jesús inaugura públicamente su misión con un anuncio que tiene una profunda dimensión social:

  1. La Luz para los que habitan en tinieblas (vv. 15-16): Jesús elige comenzar su predicación en Galilea, una región multicultural y marginada («Galilea de los gentiles»). La DSI ve aquí un claro principio de opción preferencial por los pobres y los excluidos. La luz de la verdad y la salvación llega primero a los que están en las «sombras» de la sociedad, invitando a la Iglesia a estar presente en las periferias existenciales y geográficas.
  2. El anuncio del Reino de los Cielos (v. 17): El núcleo del mensaje de Jesús es el Reino de Dios, que implica justicia, paz, dignidad y fraternidad. La DSI es la reflexión de la Iglesia sobre cómo construir, ya en este mundo, estructuras sociales más justas y reconciliadas que reflejen los valores del Reino. El llamado a la «conversión» (metanoia) es también un llamado a transformar las relaciones personales y sociales.
  3. La sanación integral (vv. 23-24): Jesús no solo predica, sino que cura «toda enfermedad y toda dolencia». Esto manifiesta la compasión de Dios por el sufrimiento humano integral (físico, espiritual, social). Para la DSI, esto se traduce en la defensa de la dignidad de la persona y en la promoción de un desarrollo humano integral, que exige el cuidado de la salud, la lucha contra las injusticias que enferman a la sociedad y la construcción de un orden social que permita una vida digna para todos.
  4. La universalidad de la misión (v. 25): Las multitudes que lo siguen vienen de distintas regiones (judías y paganas). Esto prefigura la vocación universal de la Iglesia y su mensaje social, que se dirige a todos los pueblos y culturas, promoviendo una fraternidad que trasciende toda frontera.

En síntesis: Mateo 4,12-17.23-25 presenta a Jesús iniciando su misión de llevar luz, sanación y la buena nueva del Reino a los márgenes de la sociedad. La Doctrina Social de la Iglesia bebe de este espíritu para iluminar, desde el Evangelio, la construcción de una sociedad más humana, justa y solidaria, recordando que el anuncio del Reino tiene implicaciones concretas para la vida social.

EVANGELIO DEL DÍA 04 DE ENERO DE 2026

Lectura del santo evangelio según san Mateo

Mateo 2, 1-12

Jesús nació en Belén de Judá, en tiempos del rey Herodes. Unos magos de oriente llegaron entonces a Jerusalén y preguntaron: “¿Dónde está el rey de los judíos que acaba de nacer? Porque vimos surgir su estrella y hemos venido a adorarlo”.

Al enterarse de esto, el rey Herodes se sobresaltó y toda Jerusalén con él. Convocó entonces a los sumos sacerdotes y a los escribas del pueblo y les preguntó dónde tenía que nacer el Mesías. Ellos le contestaron: “En Belén de Judá, porque así lo ha escrito el profeta: Y tú, Belén, tierra de Judá, no eres en manera alguna la menor entre las ciudades ilustres de Judá, pues de ti saldrá un jefe, que será el pastor de mi pueblo, Israel”.

Entonces Herodes llamó en secreto a los magos, para que le precisaran el tiempo en que se les había aparecido la estrella y los mandó a Belén, diciéndoles: “Vayan a averiguar cuidadosamente qué hay de ese niño y, cuando lo encuentren, avísenme para que yo también vaya a adorarlo”.

Después de oír al rey, los magos se pusieron en camino, y de pronto la estrella que habían visto surgir, comenzó a guiarlos, hasta que se detuvo encima de donde estaba el niño. Al ver de nuevo la estrella, se llenaron de inmensa alegría. Entraron en la casa y vieron al niño con María, su madre, y postrándose, lo adoraron. Después, abriendo sus cofres, le ofrecieron regalos: oro, incienso y mirra. Advertidos durante el sueño de que no volvieran a Herodes, regresaron a su tierra por otro camino.

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Este relato de la Epifanía (manifestación de Cristo a todos los pueblos) ilumina principios clave de la DSI:

  1. La universalidad de la salvación y la unidad de la familia humana.
    Los Magos, representantes de las naciones paganas y de culturas distintas al pueblo judío, son buscadores de la verdad guiados por la creación (la estrella). Su llegada a Belén simboliza que la dignidad y la vocación trascendente son para todos los pueblos, sin distinción de raza, cultura o condición social. La DSI se fundamenta en esta unidad de la familia humana bajo un solo Dios Padre, promoviendo la solidaridad, la justicia global y el rechazo de toda discriminación.
  2. La verdadera realeza (poder) está al servicio del más débil.
    Herodes representa el poder opresor y temeroso que, aferrado a su posición, recurre al engaño y la violencia (implícita en la historia) para eliminar cualquier amenaza a su dominio. En contraste, el verdadero “rey de los judíos” es un niño pobre en una aldea humilde. La DSI recuerda que la autoridad política, económica y social es legítima solo cuando sirve al bien común, protege la vida y la dignidad de los más vulnerables (como el Niño y su familia) y promueve la paz, no el miedo o la opresión.
  3. El camino de la conversión y la coherencia.
    Los Magos, al descubrir al verdadero Rey, “se marcharon por otro camino” (v.12). El encuentro auténtico con Cristo exige un cambio de ruta en la vida personal y social, abandonando los caminos del egoísmo, la indiferencia o la complicidad con estructuras injustas (representadas por Herodes). La DSI es una llamada a esa conversión social, a construir caminos nuevos basados en la justicia, la verdad y la adoración a Dios, no al poder idolátrico.

Conclusión breve:
La Epifanía revela que Cristo, Señor universal, se manifiesta en la pobreza y atrae a todos los pueblos a su luz. La DSI, a la luz de este misterio, nos invita a reconocer la dignidad de cada persona, a servir al bien común frente a los abusos de poder, y a buscar constantemente “otros caminos” —estructuras y actitudes sociales— que conduzcan a una auténtica fraternidad.

EVANGELIO DEL DÍA 03 DE ENERO DE 2026

Lectura del santo Evangelio según san Juan

Juan 1,29-34

Al día siguiente, vio Juan el Bautista a Jesús, que venía hacia él, y exclamó: «Éste es el Cordero de Dios, el que quita el pecado del mundo. Éste es aquel de quien yo he dicho: ‘El que viene después de mí, tiene precedencia sobre mí, porque ya existía antes que yo’. Yo no lo conocía, pero he venido a bautizar con agua, para que él sea dado a conocer a Israel».

Entonces Juan dio este testimonio: «Vi al Espíritu descender del cielo en forma de paloma y posarse sobre él. Yo no lo conocía, pero el que me envió a bautizar con agua me dijo: ‘Aquel sobre quien veas que baja y se posa el Espíritu Santo, ése es el que ha de bautizar con el Espíritu Santo’. Pues bien, yo lo vi y doy testimonio de que éste es el Hijo de Dios».

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Este pasaje, donde Juan el Bautista señala a Jesús como el “Cordero de Dios que quita el pecado del mundo”, ofrece una base teológica profunda para la DSI:

  1. El pecado tiene una dimensión estructural y global.
    Jesús no viene solo a quitar los pecados individuales, sino “el pecado del mundo”. Esto incluye las estructuras de injusticia, las dinámicas de opresión, el egoísmo colectivo y todo aquello que daña la comunión humana y con Dios. La misión redentora de Cristo alcanza, por tanto, las raíces sociales del mal. La DSI es un instrumento de la Iglesia para analizar y proponer la transformación de esas estructuras de pecado a la luz del Evangelio.
  2. La dignidad de la persona revelada en Cristo.
    El testimonio de Juan culmina proclamando: “Este es el Hijo de Dios” (v.34). La humanidad entera recibe una nueva luz sobre su propia dignidad: si el Hijo de Dios se hizo hombre, toda persona humana posee una dignidad infinita y es amada por el Padre. Este es el fundamento último de los derechos humanos y del principio del bien común en la DSI. Toda violación de la dignidad humana es, en el fondo, una ofensa a Cristo, el Cordero que se ofreció por todos.
  3. La misión de la Iglesia: testimonio y servicio.
    Juan el Bautista cumple su rol como testigo (“yo lo he visto y doy testimonio”). Anuncia a Jesús y señala su identidad y misión. De modo análogo, la DSI es parte del testimonio de la Iglesia en el mundo. Su tarea es “señalar” a Cristo y su Reino como la respuesta definitiva a la sed de justicia y paz de la humanidad, y promover una sociedad a la medida del hombre redimido.

Conclusión breve:
La proclamación del “Cordero de Dios que quita el pecado del mundo” nos revela que la redención de Cristo es universal y transformadora. La DSI, inspirada en esta verdad, nos llama a reconocer y combatir el “pecado del mundo” en sus formas sociales, económicas y políticas, siempre partiendo de la verdad sobre el hombre revelada en el Hijo de Dios, y trabajando por construir una civilización del amor y la justicia.

EVANGELIO DEL DÍA 02 DE ENERO DE 2026

Memoria de San Basilio Magno y san Gregorio Nacianzeno, Obispos y doctores de la Iglesia

Lectura del santo evangelio según san Juan 1, 19-28

Éste es el testimonio que dio Juan el Bautista, cuando los judíos enviaron desde Jerusalén a unos sacerdotes y levitas para preguntarle: «¿Quién eres tú?»

Él reconoció y no negó quién era. Él afirmó: «Yo no soy el Mesías». De nuevo le preguntaron: «¿Quién eres, pues? ¿Eres Elías?» Él les respondió: «No lo soy». «¿Eres el profeta?» Respondió: «No». Le dijeron: «Entonces dinos quién eres, para poder llevar una respuesta a los que nos enviaron. ¿Qué dices de ti mismo?» Juan les contestó: «Yo soy la voz que grita en el desierto: ‘Enderecen el camino del Señor’, como anunció el profeta Isaías».

Los enviados, que pertenecían a la secta de los fariseos, le preguntaron: «Entonces ¿por qué bautizas, si no eres el Mesías, ni Elías, ni el profeta?» Juan les respondió: «Yo bautizo con agua, pero en medio de ustedes hay uno, al que ustedes no conocen, alguien que viene detrás de mí, a quien yo no soy digno de desatarle las correas de sus sandalias».

Esto sucedió en Betania, en la otra orilla del Jordán, donde Juan bautizaba.

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Este pasaje ofrece una enseñanza profunda sobre la humildad y la misión al servicio de la verdad. Juan el Bautista no se atribuye identidades grandiosas, sino que define su rol como «voz» que prepara el camino para Otro. Desde la DSI, esto refleja:

  1. Principio del bien común y la subsidiaridad: Juan actúa con autoridad moral, pero no busca acaparar poder ni reconocimiento. Su misión es servicial – preparar los corazones para la llegada de Cristo. La DSI recuerda que toda autoridad debe ejercerse como servicio, orientada al bien de la comunidad y abriendo espacio para Aquel que es la Verdad plena.
  2. La dignidad de la persona y la búsqueda de la verdad: Los enviados preguntan con suspicacia, pero Juan responde con claridad, apuntando hacia Jesús. La DSI promueve un diálogo sincero en la búsqueda de la verdad, donde la humildad (reconocer «quién no soy») permite encontrar la identidad propia y señalar al que da sentido a la existencia humana.
  3. Opción preferencial por los pobres (en sentido espiritual): Juan predica en el desierto, un lugar marginal, dirigiéndose a todos, incluidos los alejados (simbólicamente «pobres» de esperanza). La DSI llama a salir a las «periferias» existenciales para anunciar la dignidad y la esperanza que provienen de Cristo.
  4. El trabajo y la misión como vocación: Juan asume su tarea bautismal como un encargo divino, no como un honor personal. La DSI ve el trabajo humano como participación en la obra creadora y redentora de Dios. Juan ejemplifica al que trabaja con sentido de servicio y trascendencia, apuntando más allá de sí mismo.

En resumen, Juan enseña que el auténtico liderazgo social o religioso no se basa en el poder, sino en el testimonio humilde que prepara el camino para la justicia, la verdad y el amor que Cristo trae. La DSI, desde este espíritu, invita a construir una sociedad donde el servicio, la honestidad y la orientación hacia el bien común prevalezcan sobre la ambición personal.

EVANGELIO DEL DÍA 01 DE ENERO DE 2026

Lectura del santo evangelio según san Lucas 2, 16-21

En aquel tiempo, los pastores fueron a toda prisa hacia Belén y encontraron a María, a José y al niño, recostado en el pesebre. Después de verlo, contaron lo que se les había dicho de aquel niño, y cuantos los oían quedaban maravillados. María, por su parte, guardaba todas estas cosas y las meditaba en su corazón.

Los pastores se volvieron a sus campos, alabando y glorificando a Dios por todo cuanto habían visto y oído, según lo que se les había anunciado.

Cumplidos los ocho días, circuncidaron al niño y le pusieron el nombre de Jesús, aquel mismo que había dicho el ángel, antes de que el niño fuera concebido.

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  1. Los pastores como protagonistas:
    La DSI subraya la opción preferencial por los pobres. Los primeros en recibir el anuncio y reconocer al Mesías son pastores, un grupo marginado social y religiosamente en su tiempo. Esto revela que la salvación llega primero a los humildes y que Dios valora la dignidad de toda persona, independientemente de su estatus social.
  2. María medita en su corazón (v. 19):
    La centralidad de la familia como núcleo fundamental de la sociedad se refleja en la actitud de María, que acoge, cuida y reflexiona sobre el misterio de la vida. La DSI promueve una cultura del acogimiento y la reflexión serena, frente a la lógica del consumo y el descarte.
  3. Nombre y pertenencia (v. 21):
    Al imponerle el nombre “Jesús” (“Dios salva”), se afirma su identidad y misión. La DSI recuerda que toda persona tiene una dignidad inviolable y una vocación, y que el derecho a la identidad (nombre, pertenencia familiar, cultura) es fundamental para el desarrollo humano integral.
  4. Regocijo y testimonio comunitario (v. 20):
    Los pastores glorifican a Dios y comparten la buena noticia, mostrando la dimensión comunitaria y misionera de la fe. La DSI insiste en que la transformación social comienza con testigos de esperanza que, desde su experiencia, trabajan por el bien común.

En síntesis:
Este pasaje, visto desde la DSI, muestra cómo la Encarnación dignifica a los excluidos, exalta el valor de la familia, afirma la identidad de cada persona y convoca a una misión de alegría y servicio en la sociedad.

EVANGELIO DEL DÍA 31 DE DICIEMBRE DE 2025

Del santo Evangelio según san Juan 1, 1-18

En el principio ya existía aquel que es la Palabra, y aquel que es la Palabra estaba con Dios y era Dios. Ya en el principio él estaba con Dios. Todas las cosas vinieron a la existencia por él y sin él nada empezó de cuanto existe. Él era la vida, y la vida era la luz de los hombres. La luz brilla en las tinieblas y las tinieblas no la recibieron.

Hubo un hombre enviado por Dios, que se llamaba Juan. Este vino como testigo, para dar testimonio de la luz, para que todos creyeran por medio de él. Él no era la luz, sino testigo de la luz.

Aquel que es la Palabra era la luz verdadera, que ilumina a todo hombre que viene a este mundo. En el mundo estaba; el mundo había sido hecho por él y, sin embargo, el mundo no lo conoció.

Vino a los suyos y los suyos no lo recibieron; pero a todos los que lo recibieron les concedió poder llegar a ser hijos de Dios, a los que creen en su nombre, los cuales no nacieron de la sangre, ni del deseo de la carne, ni por voluntad del hombre, sino que nacieron de Dios.

Y aquel que es la Palabra se hizo hombre y habitó entre nosotros. Hemos visto su gloria, gloria que le corresponde como a Unigénito del Padre, lleno de gracia y de verdad.

Juan el Bautista dio testimonio de él, clamando: “A éste me refería cuando dije: ‘El que viene después de mí, tiene precedencia sobre mí, porque ya existía antes que yo’

De su plenitud hemos recibido todos gracia sobre gracia. Porque la ley fue dada por medio de Moisés, mientras que la gracia y la verdad vinieron por Jesucristo. A Dios nadie lo ha visto jamás. El Hijo unigénito, que está en el seno del Padre, es quien lo ha revelado. Palabra del Señor.

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  1. La dignidad de toda persona se fundamenta en ser creada a imagen de Dios y elevada a hijos de Dios por la Encarnación (v.12-13). La DSI insiste en que toda vida humana posee un valor sagrado e inviolable.
  2. La luz que ilumina a todo hombre (v.9) habla de la razón y la conciencia que permiten discernir el bien común. La Iglesia promueve una sociedad donde la verdad, la justicia y la solidaridad prevalezcan sobre las “tinieblas” de la indiferencia, la mentira o la explotación.
  3. “Puso su morada entre nosotros” (v.14) – el Verbo Encarnado santifica la realidad material y humana. Esto valora el trabajo, la familia, la cultura y la naturaleza, llamando a una acción social que transforme el mundo desde dentro.
  4. “Vino a los suyos, y los suyos no la recibieron” (v.11) refleja el drama del rechazo a Dios y al prójimo. La DSI denuncia las estructuras de pecado que excluyen, oprimen o desprecian la dignidad humana, e invita a construir una cultura del encuentro y la acogida.
  5. “Gracia y verdad… por medio de Jesucristo” (v.17) – La plenitud de la revelación en Cristo orienta la búsqueda de un orden social justo, donde la ley esté al servicio de la persona y el bien común, inspirada en la gracia (amor gratuito) y la verdad (autenticidad y justicia).

En resumen, este prólogo de San Juan ofrece el fundamento teológico más profundo de la DSI: la vida social debe reflejar la luz de Cristo, acoger al hermano como hijo de Dios y construir una comunidad donde reine la gracia y la verdad.

EVANGELIO DEL DÍA 30 DE DICIEMBRE DE 2025

SEXTA FERIA

DENTRO DE LA OCTAVA DE NAVIDAD

Del santo Evangelio según san Lucas 2, 36-40

En aquel tiempo, había una profetisa, Ana, hija de Fanuel, de la tribu de Aser. Era una mujer muy anciana. De joven, había vivido siete años casada y tenía ya ochenta y cuatro años de edad. No se apartaba del templo ni de día ni de noche, sirviendo a Dios con ayunos y oraciones. (Cuando José y María entraban en el templo para la presentación del niño), se acercó Ana, dando gracias a Dios y hablando del niño a todos los que aguardaban la liberación de Israel.

Una vez que José y María cumplieron todo lo que prescribía la ley del Señor, se volvieron a Galilea, a su ciudad de Nazaret. El niño iba creciendo y fortaleciéndose, se llenaba de sabiduría y la gracia de Dios estaba con él. Palabra del Señor.

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Este pasaje, aunque breve, ilustra dos principios fundamentales de la DSI:

  1. La dignidad de la persona anciana y el papel de la mujer: Ana, una mujer viuda y de edad avanzada, es presentada como profetisa, es decir, como un testimonio público de fe y portavoz de Dios. La DSI insiste en que toda persona, independientemente de su edad, género o estado civil, posee una dignidad inviolable y puede contribuir a la comunidad. Ana, a pesar de ser viuda (en una sociedad donde esa condición podía implicar marginación), es valorada por su rol activo en la vida religiosa y social. La Iglesia llama a integrar y respetar a los ancianos, reconociendo su sabiduría y su vocación de servicio.
  2. Opción preferencial por los pobres y vulnerables: Ana pertenece a un grupo socialmente frágil (viuda en la ancianidad), pero su vida de oración y su misión profética muestran que Dios elige a los humildes para anunciar su salvación. La DSI subraya la opción preferencial por los pobres, no solo en términos materiales, sino también espirituales y sociales. La viuda que persevera en el templo y anuncia la redención refleja cómo los más sencillos son agentes de transformación social desde la fe.
  3. La familia como ambiente de crecimiento integral: El versículo 40 menciona que Jesús crecía en sabiduría, estatura y gracia en el entorno familiar de Nazaret. La DSI destaca la familia como célula básica de la sociedad, espacio donde se cultivan los valores humanos y espirituales. El desarrollo integral del niño Jesús en una familia obediente a la Ley (vv. 39) subraya la importancia de un ambiente estable y amoroso para el crecimiento de toda persona.

Conclusión

El pasaje de Ana en la Presentación del Niño Jesús, más que una simple anécdota, es una invitación a reconocer la dignidad de cada etapa de la vida, a valorar el aporte de los más vulnerables y a promover una sociedad donde la familia y la comunidad de fe sostengan el desarrollo humano integral, en línea con los principios de la Doctrina Social de la Iglesia.

EVANGELIO DEL DÍA 29 DE DICIEMBRE DE 2025

Del santo Evangelio según san Lucas 2, 22-35

Transcurrido el tiempo de la purificación de María, según la ley de Moisés, ella y José llevaron al niño a Jerusalén para presentarlo al Señor, de acuerdo con lo escrito en la ley: Todo primogénito varón será consagrado al Señor, y también para ofrecer, como dice la ley, un par de tórtolas o dos pichones.

Vivía en Jerusalén un hombre llamado Simeón, varón justo y temeroso de Dios, que aguardaba el consuelo de Israel; en él moraba el Espíritu Santo, el cual le había revelado que no moriría sin haber visto antes al Mesías del Señor. Movido por el Espíritu, fue al templo, y cuando José y María entraban con el niño Jesús, para cumplir con lo prescrito por la ley, Simeón lo tomó en brazos y bendijo a Dios diciendo:

“Señor, ya puedes dejar morir en paz a tu siervo, según lo que me habías prometido, porque mis ojos han visto a tu Salvador, al que has preparado para bien de todos los pueblos, luz que alumbra a las naciones y gloria de tu pueblo, Israel”.

El padre y la madre del niño estaban admirados de semejantes palabras. Simeón los bendijo, y a María, la madre de Jesús, le anunció: “Este niño ha sido puesto para ruina y resurgimiento de muchos en Israel, como signo que provocará contradicción, para que queden al descubierto los pensamientos de todos los corazones. Y a ti, una espada te atravesará el alma”. Palabra del Señor.

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Este pasaje evangélico ilumina principios fundamentales de la Doctrina Social de la Iglesia, que se derivan de la revelación bíblica y se aplican a la vida social:

  1. Dignidad de la persona humana y opción por los pobres:
    La presentación de Jesús en el templo y la ofrenda de tórtolas (lo prescrito para los pobres, cf. Lev 12,8) muestran la humildad y solidaridad de Dios con los más sencillos. La DSI subraya que toda persona posee dignidad sagrada, y la sociedad debe estructurarse protegiendo especialmente a los vulnerables.
  2. Bien común y destino universal de los bienes:
    Simeón proclama a Jesús como «luz para alumbrar a las naciones». La salvación es para todos los pueblos, reflejando el principio del destino universal de los bienes y la vocación de construir una sociedad inclusiva, donde los bienes espirituales y materiales estén al servicio de todos.
  3. Subsidiaridad y familia:
    La Sagrada Familia cumple las leyes civiles y religiosas (purificación, presentación), mostrando el valor de las instituciones sociales (familia, templo) y el respeto a las legítimas autoridades. La DSI promueve la subsidiaridad: las instancias superiores deben apoyar, no suplantar, a la familia y comunidades básicas.
  4. Solidaridad y esperanza en la historia:
    Simeón, «aguardaba la consolación de Israel», personifica la esperanza activa que trasciende circunstancias adversas. La DSI llama a la solidaridad como virtud que transforma estructuras injustas, orientando la historia hacia la justicia y la paz, confiando en la presencia del Espíritu (v. 25-27).
  5. Verdad, libertad y conflicto evangélico:
    La profecía de que Jesús será «señal de contradicción» (v. 34) anticipa que el Evangelio interpela las conciencias y estructuras sociales, a veces generando oposición. La DSI invita a buscar la verdad con libertad, aún cuando exige conversión personal y social.

En síntesis, este episodio de la presentación de Jesús es una «llave» para la DSI: Dios se inserta en la historia desde la pobreza, revelando que la promoción humana integral está en el corazón del mensaje cristiano, iluminando toda realidad social con la luz de Cristo

EVANGELIO DEL DÍA 28 DE DICIEMBRE DE 2025

FIESTA,

LA SAGRADA FAMILIA

[Se omite la FIESTA de los SANTOS INOCENTES]

Del santo Evangelio según san Mateo 2, 13-15. 19-23

Después de que los magos partieron de Belén, el ángel del Señor se le apareció en sueños a José y le dijo: “Levántate, toma al niño y a su madre, y huye a Egipto. Quédate allá hasta que yo te avise, porque Herodes va a buscar al niño para matarlo”.

José se levantó y esa misma noche tomó al niño y a su madre y partió para Egipto, donde permaneció hasta la muerte de Herodes. Así se cumplió lo que dijo el Señor por medio del profeta: De Egipto llamé a mi hijo.

Después de muerto Herodes, el ángel del Señor se le apareció en sueños a José y le dijo: “Levántate, toma al niño y a su madre y regresa a la tierra de Israel, porque ya murieron los que intentaban quitarle la vida al niño”.

Se levantó José, tomó al niño y a su madre y regresó a tierra de Israel. Pero, habiendo oído decir que Arquelao reinaba en Judea en lugar de su padre, Herodes, tuvo miedo de ir allá, y advertido en sueños, se retiró a Galilea y se fue a vivir en una población llamada Nazaret. Así se cumplió lo que habían dicho los profetas: Se le llamará nazareno. Palabra del Señor.

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  1. Derecho a migrar y buscar refugio: La huida a Egipto muestra la condición de refugiados de la Sagrada Familia. La DSI defiende el derecho a emigrar para escapar de peligros y buscar condiciones dignas de vida, exigiendo a las sociedades acogida, protección e integración de quienes huyen de la persecución o la miseria.
  2. Primacía de la familia y protección de la infancia: Dios confía la protección del Niño a su familia. La DSI insiste en que la familia es la célula básica de la sociedad y debe ser protegida, especialmente en su misión de custodiar y educar a los hijos, garantizando su seguridad y desarrollo integral.
  3. Discernimiento y prudencia en la acción: José actúa con obediencia a Dios, pero también con prudencia humana al evitar Judea gobernada por Arquelao. La DSI valora el discernimiento responsable ante situaciones sociales complejas, combinando la fe con un análisis realista de las circunstancias para tomar decisiones que protejan la vida y la dignidad.
  4. La vulnerabilidad como lugar teológico: Dios no salva a Jesús eliminando el peligro, sino guiándolo en la vulnerabilidad del éxodo. La DSI recuerda que la promoción de los más frágiles (refugiados, perseguidos) es un imperativo evangélico, y que la justicia se construye desde la opción preferencial por los pobres y desprotegidos.

Conclusión: Este pasaje, leído desde la DSI, es un poderoso recordatorio de que la defensa de la vida, la familia y los derechos de los migrantes no es solo un tema político, sino una cuestión de fidelidad al Evangelio. La Sagrada Familia de Nazaret, refugiada, se convierte en modelo y esperanza para todas las familias que hoy deben abandonar su hogar en busca de seguridad y paz.

EVANGELIO DEL DÍA 27 DE DICIEMBRE DE 2025

Del santo Evangelio según san Juan 20, 2-9

El primer día después del sábado, María Magdalena vino corriendo a la casa donde estaban Simón Pedro y el otro discípulo, a quien Jesús amaba, y les dijo: “Se han llevado del sepulcro al Señor y no sabemos dónde lo habrán puesto”.

Salieron Pedro y el otro discípulo camino del sepulcro. Los dos iban corriendo juntos, pero el otro discípulo corrió más aprisa que Pedro y llegó primero al sepulcro, e inclinándose, miró los lienzos puestos en el suelo, pero no entró.

En eso llegó también Simón Pedro, que lo venía siguiendo, y entró en el sepulcro. Contempló los lienzos puestos en el suelo y el sudario, que había estado sobre la cabeza de Jesús, puesto no con los lienzos en el suelo, sino doblado en sitio aparte. Entonces entró también el otro discípulo, el que había llegado primero al sepulcro, y vio y creyó, porque hasta entonces no habían entendido las Escrituras, según las cuales Jesús debía resucitar de entre los muertos. Palabra del Señor.

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Este pasaje, que muestra el descubrimiento del sepulcro vacío y el inicio de la fe en la Resurrección, puede iluminar dos principios fundamentales de la DSI:

  1. La dignidad de la persona humana y su destino trascendente: La Resurrección de Cristo es la base de la dignidad única e inviolable de cada persona, redimida y llamada a la vida eterna. La DSI insiste en que toda organización social, económica o política debe respetar y promover esta dignidad, que va más allá de la dimensión material.
  2. La verdad como fundamento de la justicia: Los discípulos, al encontrar los lienzos y el sudario, se enfrentan a un hecho (el sepulcro vacío) que los lleva a la verdad (la Resurrección). La DSI enseña que la búsqueda de la verdad es esencial para construir una sociedad justa y auténtica. No se puede edificar el bien común sobre el error, la mentira o la ideología, sino sobre la realidad objetiva, que incluye la dimensión espiritual del ser humano.

Conclusión: La fe en la Resurrección, que nace de un encuentro con los signos concretos de la victoria de Cristo, fortalece el compromiso del cristiano por promover una sociedad que reconozca la dignidad trascendente de cada persona y se esfuerce por construir el bien común sobre el fundamento de la verdad.

EVANGELIO DEL DÍA 26 DE DICIEMBRE DE 2025

Del santo Evangelio según san Mateo 10, 17-22

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus apóstoles: “Cuídense de la gente, porque los llevarán a los tribunales, los azotarán en las sinagogas, los llevarán ante gobernadores y reyes por mi causa; así darán testimonio de mí ante ellos y ante los paganos. Pero, cuando los enjuicien, no se preocupen por lo que van a decir o por la forma de decirlo, porque, en ese momento se les inspirará lo que han de decir. Pues no serán ustedes los que hablen, sino el Espíritu de su Padre el que hablará por ustedes.

El hermano entregará a su hermano a la muerte, y el padre, a su hijo; los hijos se levantarán contra sus padres y los matarán; todos los odiarán a ustedes por mi causa, pero el que persevere hasta el fin se salvará”. Palabra del Señor.

***

Este pasaje evangélico, en el que Jesús advierte a sus discípulos sobre la persecución por anunciar el Evangelio, ilumina dos principios fundamentales de la DSI:

  1. El testimonio de la verdad y la dignidad de la persona:
    Jesús envía a sus discípulos a dar testimonio, incluso ante las autoridades. La DSI retoma esta misión, recordando que la Iglesia debe pronunciarse ante las injusticias y defender la dignidad de toda persona, especialmente de los perseguidos, los pobres y los marginados. El anuncio del Evangelio implica necesariamente un compromiso por la justicia y la verdad en la sociedad, aunque eso conlleve incomprensión u oposición.
  2. La opción preferencial por los pobres y los perseguidos:
    El texto muestra que el seguimiento de Cristo puede llevar al rechazo social e incluso a la persecución. La DSI aplica este principio solidarizándose con quienes sufren por causa de la justicia, denunciando las estructuras de pecado que generan opresión, y promoviendo una sociedad donde la caridad y la verdad sean el fundamento de las relaciones humanas. La perseverancia en el bien, aun en medio de la hostilidad, es un camino de salvación que transforma el mundo desde el amor.

En resumen, este pasaje subraya que el discípulo misionero, guiado por el Espíritu, está llamado a ser levadura de justicia y paz en medio de las contradicciones del mundo, confiando en que la fidelidad al Evangelio —aunque cueste— construye el Reino de Dios aquí y ahora.

EVANGELIO DEL DÍA 25 DE DICIEMBRE 2025 Misa de la Aurora

MISA DE LA AURORA

Del santo Evangelio según san Lucas 2, 15-20

Cuando los ángeles los dejaron para volver al cielo, los pastores se dijeron unos a otros: “Vayamos hasta Belén, para ver eso que el Señor nos ha anunciado”.

Se fueron, pues, a toda prisa y encontraron a María, a José y al niño, recostado en el pesebre. Después de verlo, contaron lo que se les había dicho de aquel niño, y cuantos los oían quedaban maravillados.

María, por su parte, guardaba todas estas cosas y las meditaba en su corazón. Los pastores se volvieron a sus campos, alabando y glorificando a Dios por todo cuanto habían visto y oído, según lo que se les había anunciado. Palabra del Señor.

***

  1. Opción preferencial por los pobres y humildes:
    La primera revelación del nacimiento del Mesías no es a los poderosos, sino a pastores, considerados marginados en la sociedad de su tiempo. Esto refleja el principio de la DSI que llama a poner atención especial a los más vulnerables. Dios se manifiesta en la pobreza (Belén, el pesebre), dignificando a quienes viven en condiciones sencillas.
  2. La verdad y el anuncio gozoso:
    Los pastores, después de encontrar al Niño, “contaron lo que se les había dicho”. La DSI valora la comunicación de la verdad y el testimonio como formas de construir comunidad y esperanza. No guardaron la experiencia para sí, sino que la compartieron, contribuyendo al bien común a través del anuncio de la alegría del Evangelio.
  3. María “guardaba y meditaba”:
    El papel de María muestra la importancia de la reflexión serena y profunda ante los acontecimientos. La DSI invita a no quedarse en la superficie de los hechos sociales, sino a discernir con profundidad, integrando fe y vida, para actuar con sabiduría y compasión.
  4. Acción y contemplación unidas:
    Los pastores “regresaron glorificando y alabando a Dios”. Su encuentro con Jesús los transforma en agentes de alabanza y acción agradecida. La DSI promueve una espiritualidad encarnada, donde la experiencia de Dios motiva un compromiso activo en la sociedad, desde la gratitud y la justicia.

Conclusión:
Este pasaje, leído desde la DSI, subraya que la Encarnación de Jesús santifica la realidad humana y social, especialmente la de los excluidos, invitándonos a ser testigos activos de la esperanza, a reflexionar con profundidad sobre los acontecimientos y a transformar la sociedad desde el amor y la alabanza a Dios.

EVANGELIO DEL DÍA 25 DE DICIEMBRE DE 2025

Del santo Evangelio según san Lucas 2, 1-14

Por aquellos días, se promulgó un edicto de César Augusto, que ordenaba un censo de todo el imperio. Este primer censo se hizo cuando Quirino era gobernador de Siria. Todos iban a empadronarse, cada uno en su propia ciudad; así es que también José, perteneciente a la casa y familia de David, se dirigió desde la ciudad de Nazaret, en Galilea, a la ciudad de David, llamada Belén, para empadronarse, juntamente con María, su esposa, que estaba encinta.

Mientras estaban ahí, le llegó a María el tiempo de dar a luz y tuvo a su hijo primogénito; lo envolvió en pañales y lo recostó en un pesebre, porque no hubo lugar para ellos en la posada.

En aquella región había unos pastores que pasaban la noche en el campo, vigilando por turno sus rebaños. Un ángel del Señor se les apareció y la gloria de Dios los envolvió con su luz y se llenaron de temor. El ángel les dijo: “No teman. Les traigo una buena noticia, que causará gran alegría a todo el pueblo: hoy les ha nacido, en la ciudad de David, un salvador, que es el Mesías, el Señor. Esto les servirá de señal: encontrarán al niño envuelto en pañales y recostado en un pesebre”.

De pronto se le unió al ángel una multitud del ejército celestial, que alababa a Dios, diciendo: “¡Gloria a Dios en el cielo, y en la tierra paz a los hombres de buena voluntad!” Palabra del Señor.

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  1. La dignidad de los pobres y marginados:
    Jesús nace en la pobreza, fuera de un lugar adecuado, rechazado por la posada. La DSI subraya que la dignidad humana es inherente e independiente de las condiciones sociales. Dios elige nacer entre los últimos, mostrando su predilección por los humildes y desposeídos, invitándonos a priorizar a los más vulnerables (opción preferencial por los pobres).
  2. La paz como fruto de la justicia:
    El canto de los ángeles (“paz a los hombres de buena voluntad”) no es solo una ausencia de conflicto, sino la shalom bíblica: paz que surge del encuentro con Dios y de la justicia social. La DSI enseña que la paz verdadera requiere construir sociedades justas, donde se respeten los derechos humanos y se promueva el bien común.
  3. El bien común y las estructuras sociales:
    El empadronamiento ordenado por el poder romano refleja cómo las estructuras políticas y económicas afectan la vida concreta de las personas (José y María deben viajar en circunstancias difíciles). La DSI llama a examinar las estructuras sociales para que sirvan a la persona humana y no la opriman, buscando siempre el bien común.
  4. La solidaridad y la comunidad:
    Los primeros anunciados son pastores, grupo marginado en la época. Dios revela su mensaje a quienes están en las periferias, mostrando que su Reino se construye desde la inclusión y la fraternidad. La DSI promueve la solidaridad como virtud clave para reconocernos como una sola familia humana.
  5. El trabajo y la sencillez de vida:
    José y María asumen con responsabilidad sus deberes civiles (empadronamiento) y familiares. La DSI valora el trabajo digno y la sencillez de vida, contrastando con la lógica del consumismo y el poder que domina el mundo (representado por César Augusto).

En síntesis: El relato del Nacimiento, desde la DSI, es una poderosa interpelación a construir una sociedad donde cada persona —especialmente la más pequeña y desprotegida— sea acogida, donde la paz se funde en la justicia, y donde las estructuras sociales estén al servicio de la dignidad humana, reflejando así la “buena voluntad” que agrada a Dios.

EVANGELIO DEL DÍA 24 DE DICIEMBRE DE 2025 Misa matutina

Del santo Evangelio según san Lucas 1, 67-79

En aquel tiempo, Zacarías, padre de Juan, lleno del Espíritu Santo, profetizó diciendo: “Bendito sea el Señor, Dios de Israel, porque ha visitado y redimido a su pueblo, y ha hecho surgir en favor nuestro un poderoso salvador en la casa de David, su siervo. Así lo había anunciado desde antiguo, por boca de sus santos profetas: que nos salvaría de nuestros enemigos y de las manos de todos los que nos aborrecen, para mostrar su misericordia a nuestros padres y acordarse de su santa alianza.

El Señor juró a nuestro padre Abraham concedernos que, libres ya de nuestros enemigos, lo sirvamos sin temor, en santidad y justicia delante de él, todos los días de nuestra vida.

Y a ti, niño, te llamarán profeta del Altísimo, porque irás delante del Señor a preparar sus caminos y a anunciar a su pueblo la salvación, mediante el perdón de los pecados.

Por la entrañable misericordia de nuestro Dios, nos visitará el sol que nace de lo alto, para iluminar a los que viven en tinieblas y en sombras de muerte, para guiar nuestros pasos por el camino de la paz”. Palabra del Señor.

***

Este cántico profético, que anuncia la venida de Jesucristo y el papel precursor de Juan el Bautista, contiene elementos profundos que conectan con los principios de la Doctrina Social de la Iglesia:

  1. La salvación es integral: La liberación que Dios trae no es solo espiritual, sino que implica liberación de los enemigos y de todo odio (v. 71,74). La DSI subraya que la redención abarca toda la persona y sus condiciones sociales, promoviendo una verdadera liberación de todas las opresiones.
  2. Servir con santidad y justicia: El objetivo de la salvación es que el pueblo pueda servir a Dios “con santidad y justicia” (v. 75). La DSI insiste en que la justicia social es parte esencial del seguimiento cristiano; la búsqueda del bien común y la equidad son formas de servir a Dios en la vida pública.
  3. Camino de paz: El pasaje concluye anunciando que la misión del Mesías guiará los pasos “por el camino de la paz” (v. 79). Para la DSI, la paz no es solo ausencia de guerra, sino fruto de la justicia (Pacem in terris), un orden social donde la dignidad de cada persona es respetada y los derechos humanos son protegidos.
  4. Opción preferencial por los pobres: La imagen de “iluminar a los que viven en tinieblas y en sombras de muerte” (v. 79) evoca la prioridad evangélica hacia quienes sufren injusticia, pobreza o exclusión, principio central en la enseñanza social católica.
  5. Misericordia y perdón como bases sociales: La salvación llega “por la entrañable misericordia de nuestro Dios” (v. 78). La DSI recuerda que las estructuras sociales deben reflejar misericordia y solidaridad, no solo la justicia legal, para construir una civilización del amor.

En resumen: El Benedictus proclama un Dios que actúa en la historia para redimir y transformar la realidad humana. La Doctrina Social de la Iglesia ve en este anuncio un impulso para trabajar por un mundo donde la justicia, la paz y la dignidad humana reflejen la llegada del Reino de Dios.

EVANGELIO DEL DÍA 23 DE DICIEMBRE DE 2025

FERIA MAYOR DE ADVIENTO,

“O Emmanuel” * “Oh, Emmanuel”,

o Conmemoración de SAN JUAN DE KETY, Presbítero

¡Oh Emmanuel, rey y legislador nuestro, esperanza de las naciones y salvador de los pueblos, ven a salvarnos, Señor Dios nuestro!

Del santo Evangelio según san Lucas 1, 57-66

Por aquellos días, le llegó a Isabel la hora de dar a luz y tuvo un hijo. Cuando sus vecinos y parientes se enteraron de que el Señor le había manifestado tan grande misericordia, se regocijaron con ella.

A los ocho días fueron a circuncidar al niño y le querían poner Zacarías, como su padre; pero la madre se opuso, diciéndoles: “No. Su nombre será Juan”. Ellos le decían: “Pero si ninguno de tus parientes se llama así”.

Entonces le preguntaron por señas al padre cómo quería que se llamara el niño. Él pidió una tablilla y escribió: “Juan es su nombre”. Todos se quedaron extrañados. En ese momento a Zacarías se le soltó la lengua, recobró el habla y empezó a bendecir a Dios.

Un sentimiento de temor se apoderó de los vecinos, y en toda la región montañosa de Judea se comentaba este suceso. Cuantos se enteraban de ello se preguntaban impresionados: “¿Qué va a ser de este niño?” Esto lo decían, porque realmente la mano de Dios estaba con él. Palabra del Señor.

***

  1. Dignidad de la persona y misión única:
    El pasaje subraya que cada persona es querida por Dios y tiene una identidad y misión propias (el nombre «Juan», dado por Dios, rompe expectativas familiares). La Doctrina Social insiste en que la sociedad debe respetar la dignidad única de cada ser humano y crear condiciones para que cumpla su vocación.
  2. Importancia de la comunidad:
    Los vecinos y parientes comparten la alegría y participan en el rito. Esto refleja el principio de solidaridad y bien común: la vida humana se desarrolla en comunidad, y los lazos sociales son esenciales para el apoyo mutuo y la celebración de los dones de Dios.
  3. La verdad y la coherencia:
    Zacarías e Isabel se mantienen fieles a la voluntad de Dios a pesar de la presión social. La Doctrina Social valora la coherencia entre fe y acción, y el coraje para defender la verdad ante convencionalismos que puedan oscurecer el plan de Dios.
  4. Justicia social y atención a los signos de Dios:
    El pueblo reconoce que «la mano del Señor está con él» y se pregunta: «¿Qué será este niño?». Esto invita a estar atentos a los signos de Dios en la historia y a promover una sociedad donde los más pequeños y los designios divinos tengan espacio para florecer, en contra de toda marginación o indiferencia.
  5. Cultura de la vida y la esperanza:
    El nacimiento de Juan, en circunstancias humanamente improbables (padres ancianos), es un signo de que Dios actúa en favor de la vida. La Doctrina Social defiende la cultura de la vida desde su concepción hasta su término natural, viendo en cada nacimiento una promesa y una bendición para el mundo.

En resumen, este pasaje, desde la óptica de la Doctrina Social, nos habla de una sociedad que acoge la vida como don, respeta la identidad y vocación de cada persona, se construye en solidaridad comunitaria y está atenta a los signos de Dios en la historia para trabajar por un mundo más justo y fraterno.

NACIMIENTO DE JUAN EL BAUTISTA

EVANGELIO DEL DÍA 22 DE DICIEMBRE DE 2025

FERIA MAYOR DE ADVIENTO,

“O Rex gentium” * “Oh Rey de las naciones”.

¡Oh Rey de las naciones y deseado de los pueblos, piedra angular de la Iglesia, que haces de dos pueblos uno solo, ven y salva al hombre que formaste del barro de la tierra!

Del santo Evangelio según san Lucas 1, 46-56

En aquel tiempo, dijo María: “Mi alma glorifica al Señor y mi espíritu se llena de júbilo en Dios, mi salvador, porque puso sus ojos en la humildad de su esclava. Desde ahora me llamarán dichosa todas las generaciones, porque ha hecho en mí grandes cosas el que todo lo puede.

Santo es su nombre, y su misericordia llega de generación en generación a los que lo temen. Ha hecho sentir el poder de su brazo: dispersó a los de corazón altanero, destronó a los potentados y exaltó a los humildes. A los hambrientos los colmó de bienes y a los ricos los despidió sin nada.

Acordándose de su misericordia, vino en ayuda de Israel, su siervo, como lo había prometido a nuestros padres, a Abraham y a su descendencia, para siempre”.

María permaneció con Isabel unos tres meses y luego regresó a su casa. Palabra del Señor.

***

El Magníficat no es solo un canto de alabanza personal, sino un manifiesto profético que anuncia el programa del Reino de Dios inaugurado por Jesús. La DSI ve aquí principios fundamentales:

  1. Opción preferencial por los pobres y humildes (vv. 48, 52-53):
    Dios elige a María, una mujer humilde, y anuncia un cambio radical en el orden social: los pobres son elevados, los hambrientos saciados. La DSI insiste en que la justicia social debe priorizar a los más vulnerables.
  2. La crítica a la soberbia y el poder absoluto (v. 51-52):
    La dispersión de los soberbios y el derrocamiento de los poderosos reflejan la advertencia bíblica contra la acumulación de poder y riqueza que oprime. La DSI promueve una autoridad al servicio del bien común, no de intereses egoístas.
  3. La misericordia y fidelidad de Dios (vv. 50, 54-55):
    La acción de Dios está guiada por su misericordia y fidelidad a la Alianza. Para la DSI, esto se traduce en construir una sociedad basada en la solidaridad, la justicia y la caridad, especialmente con los excluidos.
  4. Dimensión transformadora de la fe:
    María proclama un Dios que actúa en la historia para transformar las estructuras injustas. La DSI llama a los cristianos a trabajar por un orden social más justo, inspirado en esta visión de inversión evangélica: los últimos serán los primeros.

En síntesis: El Magníficat es un canto revolucionario de justicia social desde la fe. La DSI lo recoge como inspiración para defender la dignidad de cada persona, especialmente de los pobres, y para promover una sociedad donde la grandeza se mida por el servicio y la humildad, no por el poder o la riqueza.

EVANGELIO DEL DÍA 21 DE DICIEMBRE DE 2025

IV DOMINGO DE ADVIENTO
FERIA MAYOR DE ADVIENTO,
“O Oriens” * “Oh Sol”
[Se omite la Conmemoración de SAN PEDRO CANISIO, Presbítero y Doctor de la Iglesia]

¡Oh sol que naces de lo alto, resplandor de la luz eterna, sol de justicia, ven a iluminar a los que viven en tinieblas y en sombras de muerte!

Del santo Evangelio según san Mateo 1, 18-24

Cristo vino al mundo de la siguiente manera: Estando María, su madre, desposada con José, y antes de que vivieran juntos, sucedió que ella, por obra del Espíritu Santo, estaba esperando un hijo. José, su esposo, que era hombre justo, no queriendo ponerla en evidencia, pensó dejarla en secreto.

Mientras pensaba en estas cosas, un ángel del Señor le dijo en sueños: “José, hijo de David, no dudes en recibir en tu casa a María, tu esposa, porque ella ha concebido por obra del Espíritu Santo. Dará a luz un hijo y tú le pondrás el nombre de Jesús, porque él salvará a su pueblo de sus pecados”.

Todo esto sucedió para que se cumpliera lo que había dicho el Señor por boca del profeta Isaías: He aquí que la virgen concebirá y dará a luz un hijo, a quien pondrán el nombre de Emmanuel, que quiere decir Dios-con-nosotros.

Cuando José despertó de aquel sueño, hizo lo que le había mandado el ángel del Señor y recibió a su esposa. Palabra del Señor.

***

Este pasaje evangélico, además de revelar el misterio de la Encarnación, ofrece elementos que la Doctrina Social de la Iglesia ilumina desde su visión del ser humano, la familia y la justicia:

  1. Dignidad de la persona y protección del débil:
    José, al conocer la gravidez de María, enfrenta una situación que según la ley podría acarrearle a ella grave daño. Su decisión inicial de «repudiarla en secreto» (v. 19) refleja una justicia que va más allá de la ley escrita, buscando no humillarla ni exponerla al rigor público. La DSI subraya que la justicia debe estar siempre al servicio de la dignidad humana, especialmente de los más vulnerables.
  2. Primacía de la conciencia y el discernimiento:
    José escucha en sueños la voz de Dios a través del ángel y obedece tras discernir (v. 24). La DSI recuerda que las estructuras sociales deben dejar espacio para la conciencia personal y la búsqueda de la verdad, y que a veces las soluciones humanas (el repudio secreto) deben dar paso a un plan mayor que incluye solidaridad y acogida.
  3. La familia como santuario de la vida y comunidad de amor:
    La aceptación de José hace posible que Jesús nazca en una familia, célula fundamental de la sociedad. La DSI insiste en que la familia, fundada en el matrimonio, es el ámbito donde se protege la vida y se educa en el amor. José, como padre adoptivo, muestra la responsabilidad social de paternidad y cuidado, pilares de una sociedad sana.
  4. “Dios con nosotros” (Emmanuel) y solidaridad:
    El nombre “Emmanuel” (v. 23) revela que Dios se hace presente en la historia humana. La DSI deriva de aquí el principio de solidaridad: Dios se hace cercano, y los cristianos están llamados a construir una sociedad donde nadie sea excluido, imitando la acogida de José hacia María y el niño.
  5. Justicia como fidelidad al proyecto de Dios:
    José es llamado “justo” no solo por cumplir normas, sino por su apertura a la voluntad divina, que le pide proteger la vida naciente y asumir una misión. La DSI entiende la justicia social como construir un orden que permita a cada persona cumplir su vocación en libertad y verdad.

Conclusión breve:
El relato de José y María, más allá de su dimensión teológica, es un modelo de responsabilidad social cristiana: defensa de la dignidad, opción por la vida, primacía de la conciencia, y solidaridad que acoge y protege, fundada en la confianza en que Dios camina con su pueblo.

EVANGELIO DEL DÍA 20 DE DICIEMBRE DE 2025

FERIA MAYOR DE ADVIENTO,

“O Clavis David” * “Oh Llave de David”.

¡Oh llave de David y cetro de la casa de Israel, que abres y nadie puede cerrar, cierras y nadie puede abrir, ven y libra a los cautivos que viven en tinieblas y en sombras de muerte!

Del santo Evangelio según san Lucas 1, 26-38

En aquel tiempo, el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret, a una virgen desposada con un varón de la estirpe de David, llamado José. La virgen se llamaba María.

Entró el ángel a donde ella estaba y le dijo: “Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo”. Al oír estas palabras, ella se preocupó mucho y se preguntaba qué querría decir semejante saludo.

El ángel le dijo: “No temas, María, porque has hallado gracia ante Dios. Vas a concebir y a dar a luz un hijo y le pondrás por nombre Jesús. Él será grande y será llamado Hijo del Altísimo; el Señor Dios le dará el trono de David, su padre, y él reinará sobre la casa de Jacob por los siglos y su reinado no tendrá fin”.

María le dijo entonces al ángel: “¿Cómo podrá ser esto, puesto que yo permanezco virgen?” El ángel le contestó: “El Espíritu Santo descenderá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra. Por eso, el Santo, que va a nacer de ti, será llamado Hijo de Dios. Ahí tienes a tu parienta Isabel, que a pesar de su vejez, ha concebido un hijo y ya va en el sexto mes la que llamaban estéril, porque no hay nada imposible para Dios”. María contestó: “Yo soy la esclava del Señor; cúmplase en mí lo que me has dicho”. Y el ángel se retiró de su presencia. Palabra del Señor.

***

Este pasaje, central en la fe cristiana, contiene principios que fundamentan elementos clave de la DSI:

  1. Dignidad de la persona humana: María es saludada con respeto y elegida libremente por Dios. Su dignidad única refleja la dignidad inherente de toda persona, creada a imagen de Dios y llamada a una vocación sublime. La DSI insiste en que toda vida humana posee una dignidad inviolable desde la concepción.
  2. Opción preferencial por los pobres y pequeños: Dios elige a una mujer humilde de Nazaret, un pueblo despreciado. Esto manifiesta la predilección de Dios por los pequeños y marginados, principio que la DSI aplica promoviendo la justicia social y la inclusión de los más vulnerables.
  3. El bien común y la realeza de Cristo: El anuncio del Reino que “no tendrá fin” recuerda que la plenitud de la justicia y la paz solo se alcanzan en Cristo. La DSI trabaja por un orden social justo que prefigure los valores del Reino: verdad, amor, justicia y paz.
  4. Subsidiaridad y libertad responsable: Dios pide la colaboración libre de María (“hágase en mí”). No la fuerza. La DSI promueve una sociedad donde las personas y comunidades puedan participar libre y responsablemente en su propio desarrollo, sin imposiciones.
  5. Solidaridad y servicio: María responde con un “sí” que implica entrega total al plan de Dios para la salvación del mundo. Esto modela la solidaridad cristiana: ponerse al servicio del bien de los demás, especialmente los más necesitados.

Conclusión: El “fiat” de María no es solo un acto personal de fe, sino un modelo de respuesta activa a la llamada de Dios a colaborar en la transformación del mundo. La DSI, inspirada en este misterio, invita a construir una sociedad donde se reconozca la dignidad de todos, especialmente de los más pequeños, y donde la justicia y la caridad reflejen el amor de Dios por la humanidad.

EVANGELIO DEL DÍA 19 DE DICIEMBRE DE 2025

FERIA MAYOR DE ADVIENTO,

“O Radix Jesse” “Oh, Raíz de Jesé”.

¡Oh renuevo del tronco de Jesé, que
te alzas como un signo para los pueblos,
ante quien los reyes enmudecen y cuyo auxilio imploran las naciones, ven a librarnos, no tardes más!

Del santo Evangelio según san Lucas 1, 5-25

Hubo en tiempo de Herodes, rey de Judea, un sacerdote llamado Zacarías, del grupo de Abías, casado con una descendiente de Aarón, llamada Isabel. Ambos eran justos a los ojos de Dios, pues vivían irreprochablemente, cumpliendo los mandamientos y disposiciones del Señor. Pero no tenían hijos, porque Isabel era estéril y los dos, de avanzada edad.

Un día en que le correspondía a su grupo desempeñar ante Dios los oficios sacerdotales, le tocó a Zacarías, según la costumbre de los sacerdotes, entrar al santuario del Señor para ofrecer el incienso, mientras todo el pueblo estaba afuera, en oración, a la hora de la incensación.

Se le apareció entonces un ángel del Señor, de pie, a la derecha del altar del incienso. Al verlo, Zacarías se sobresaltó y un gran temor se apoderó de él. Pero el ángel le dijo: “No temas, Zacarías, porque tu súplica ha sido escuchada. Isabel, tu mujer, te dará un hijo, a quien le pondrás el nombre de Juan. Tú te llenarás de alegría y regocijo, y otros muchos se alegrarán también de su nacimiento, pues él será grande a los ojos del Señor; no beberá vino ni licor y estará lleno del Espíritu Santo, ya desde el seno de su madre. Convertirá a muchos israelitas al Señor; irá delante del Señor con el espíritu y el poder de Elías, para convertir los corazones de los padres hacia sus hijos, dar a los rebeldes la cordura de los justos y prepararle así al Señor un pueblo dispuesto a recibirlo”.

Pero Zacarías replicó: “¿Cómo podré estar seguro de esto? Porque yo ya soy viejo y mi mujer también es de edad avanzada”. El ángel le contestó: “Yo soy Gabriel, el que asiste delante de Dios. He sido enviado para hablar contigo y darte esta buena noticia. Ahora tú quedarás mudo y no podrás hablar hasta el día en que todo esto suceda, por no haber creído en mis palabras, que se cumplirán a su debido tiempo”.

Mientras tanto, el pueblo estaba aguardando a Zacarías y se extrañaba de que tardara tanto en el santuario. Al salir no pudo hablar y en esto conocieron que había tenido una visión en el santuario. Entonces trató de hacerse entender por señas y permaneció mudo.

Al terminar los días de su ministerio, volvió a su casa. Poco después concibió Isabel, su mujer, y durante cinco meses no se dejó ver, pues decía: “Esto es obra del Señor. Por fin se dignó quitar el oprobio que pesaba sobre mí”. Palabra del Señor.

***

  1. Dignidad de la persona y la familia: La pareja, a pesar de su esterilidad y edad avanzada, es descrita como “justa ante Dios”. La DSI subraya que toda persona, independientemente de sus condiciones o capacidades, posee una dignidad inviolable. La familia (Zacarías e Isabel) es reconocida como ámbito donde se acoge la vida y se vive la fidelidad.
  2. La oración y el bien común: Zacarías sirve en el Templo, representando al pueblo en la oración litúrgica. La DSI valora la dimensión espiritual de la persona y el aporte de la oración y la fe a la construcción del bien común, que incluye la apertura a la acción divina en la historia.
  3. Justicia y fidelidad a la ley de Dios: Se destaca que ambos “observaban los mandamientos y preceptos del Señor”. La DSI recuerda que la justicia social se fundamenta en el cumplimiento de la ley moral, que orienta la conducta personal y comunitaria hacia el bien.
  4. Opción por los pobres y humildes: La esterilidad era considerada una desgracia en la cultura de la época. Dios interviene elevando a quienes están en situación de fragilidad, mostrando su predilección por los humildes. La DSI promueve una atención especial a los más débiles y marginados.
  5. Misión y servicio: Juan Bautista es anunciado como profeta que preparará el camino del Señor. La DSI insiste en la vocación de todo cristiano a servir al bien de la sociedad, promoviendo la justicia, la verdad y la paz, como parte de la evangelización.

En síntesis, este texto, además de su sentido teológico-salvífico, refleja valores fundamentales de la DSI: la dignidad humana desde la concepción, la importancia de la familia, la justicia, la opción por los humildes y la vocación de servicio a la comunidad.

EVANGELIO DEL DÍA 18 DE DICIEMBRE DE 2025

FERIA MAYOR DE ADVIENTO,

“O Adonai” * “Oh, Señor Poderoso”.

Del santo Evangelio según san Mateo 1, 18-24

Cristo vino al mundo de la siguiente manera: Estando María, su madre, desposada con José, y antes de que vivieran juntos, sucedió que ella, por obra del Espíritu Santo, estaba esperando un hijo. José, su esposo, que era hombre justo, no queriendo ponerla en evidencia, pensó dejarla en secreto.

Mientras pensaba en estas cosas, un ángel del Señor le dijo en sueños: “José, hijo de David, no dudes en recibir en tu casa a María, tu esposa, porque ella ha concebido por obra del Espíritu Santo. Dará a luz un hijo y tú le pondrás el nombre de Jesús, porque él salvará a su pueblo de sus pecados”.

Todo esto sucedió para que se cumpliera lo que había dicho el Señor por boca del profeta Isaías: He aquí que la virgen concebirá y dará a luz un hijo, a quien pondrán el nombre de Emmanuel, que quiere decir Dios-con-nosotros.

Cuando José despertó de aquel sueño, hizo lo que le había mandado el ángel del Señor y recibió a su esposa. Palabra del Señor.

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Este pasaje, fundamental para la fe, también ofrece ricos principios para la reflexión social:

  1. Dignidad de la Persona y de la Familia: La actitud de José, «justo» pero misericordioso, protege la dignidad de María en una situación humanamente delicada. La DSI insiste en que toda persona, independientemente de su condición, posee una dignidad inviolable. Además, la familia (aquí, la Sagrada Familia que se forma) es reconocida como la célula fundamental y el santuario de la vida de la sociedad, que debe ser protegida y apoyada.
  2. Primacía de la Gracia y la Misión: José acepta un plan que supera su comprensión y sus proyectos personales. Desde la DSI, esto recuerda el principio de la destinación universal de los bienes, pero aplicado aquí a la vida misma: nuestras vidas y capacidades están ordenadas a un bien mayor, al servicio del plan de Dios (la salvación), que siempre busca el bien común universal.
  3. El Trabajo y la Vocación: José, el artesano, asume su rol de esposo y padre adoptivo como una vocación al servicio del Reino. La DSI valora el trabajo no solo como medio de sustento, sino como forma de participar en la obra creadora y redentora de Dios, desarrollando la propia humanidad y sirviendo a la comunidad.
  4. Opciones por los Vulnerables: María, en su situación, era vulnerable al rechazo y la condena social. La decisión de José de acogerla es un acto de solidaridad y opción preferencial por los débiles. La DSI llama a construir una sociedad donde nadie sea descartado y donde la ley esté siempre al servicio de la vida y la misericordia.

En resumen, este relato muestra cómo la justicia (buscada por José) se perfecciona con la misericordia y la acogida, principios rectores de la DSI. La «justicia mayor» a la que es llamado José no es legalista, sino una justicia que salva, integra y construye comunidad, fundada en el amor que Dios tiene por cada persona.

EVANGELIO DEL DÍA 17 DE DICIEMBRE DE 2025

FERIA MAYOR DE ADVIENTO,

“O Sapientia” * “Oh Sabiduría”.

Del santo Evangelio según san Mateo 1, 1-17

Genealogía de Jesucristo, hijo de David, hijo de Abraham: Abraham engendró a Isaac, Isaac a Jacob, Jacob a Judá y a sus hermanos; Judá engendró de Tamar a Fares y a Zara; Fares a Esrom, Esrom a Aram, Aram a Aminadab, Aminadab a Naasón, Naasón a Salmón, Salmón engendró de Rajab a Booz, Booz engendró de Rut a Obed, Obed a Jesé, y Jesé al rey David.

David engendró de la mujer de Urías a Salomón, Salomón a Roboam, Roboam a Abiá, Abiá a Asaf, Asaf a Josafat, Josafat a Joram, Joram a Ozías, Ozías a Joatam, Joatam a Acaz, Acaz a Ezequías, Ezequías a Manasés, Manasés a Amón, Amón a Josías, Josías engendró a Jeconías y a sus hermanos durante el destierro en Babilonia.

Después del destierro en Babilonia, Jeconías engendró a Salatiel, Salatiel a Zorobabel, Zorobabel a Abiud, Abiud a Eliaquim, Eliaquim a Azor, Azor a Sadoc, Sadoc a Aquim, Aquim a Eliud, Eliud a Eleazar, Eleazar a Matán, Matán a Jacob, y Jacob engendró a José, el esposo de María, de la cual nació Jesús, llamado Cristo.

De modo que el total de generaciones, desde Abraham hasta David, es de catorce; desde David hasta la deportación a Babilonia, es de catorce, y desde la deportación a Babilonia hasta Cristo, es de catorce. Palabra del Señor.

***

  1. La dignidad de toda persona y la inclusión en el plan de Dios:
    La genealogía de Jesús es notablemente inclusiva. Incluye a mujeres (Tamar, Rajab, Rut, la esposa de Urías – Betsabé – y María), algunas de origen extranjero o con historias complejas, y a reyes tanto fieles como pecadores. Esto refleja un principio fundamental de la DSI: la dignidad intrínseca de toda persona, más allá de su origen, estatus social, nacionalidad o pasado. El plan de salvación se realiza a través de una humanidad concreta y diversa.
  2. La historia y la acción de Dios en el tiempo humano:
    La lista presenta la historia familiar de Jesús como parte de la gran historia de un pueblo, con sus éxitos, fracasos, exilios y esperanzas. La DSI enfatiza que Dios actúa en la historia concreta de los pueblos y que la promoción de la justicia social es también una participación en este plan histórico de Dios. La redención no es abstracta, sino que se encarna en el tiempo y la cultura.
  3. La solidaridad y el bien común a través de las generaciones:
    La estructura en tres grupos de catorce generaciones subraya que la llegada del Mesías es fruto de un proceso colectivo y generacional. La DSI desarrolla el concepto de solidaridad como una «determinación firme de empeñarse por el bien común» (Sollicitudo Rei Socialis, 38), que implica responsabilidad hacia las generaciones pasadas, presentes y futuras. Somos parte de una única familia humana.
  4. La justicia y la misericordia que redimen la historia:
    La mención de figuras como el rey David (que cometió adulterio y asesinato) o los antepasados extranjeros muestra que la gracia y la misericordia de Dios pueden operar a través de historias humanas frágiles y pecaminosas. Para la DSI, esto es una base de esperanza: la construcción de un orden social más justo no requiere de seres humanos perfectos, sino de personas y comunidades abiertas a la conversión y a la acción redentora de Dios, que puede sanar incluso las estructuras de pecado.
  5. Jesús, centro de la historia humana y de la promoción social:
    Toda la lista converge en Jesús, el Cristo. Él es la plenitud de la revelación y el modelo de humanidad nueva. La DSI encuentra en Él su fundamento último: su enseñanza del Reino de Dios, su opción por los pobres, su defensa de la vida y su amor hasta el sacrificio son la brújula para la acción social de la Iglesia. Él da sentido a toda la historia que le precede.

En resumen:
Esta genealogía, desde la perspectiva de la DSI, nos recuerda que la promoción de la justicia, la dignidad y la solidaridad se enraíza en una historia concreta y diversa, redimida por Cristo. Afirma que toda persona, con su historia única, es valiosa y está llamada a ser parte de la construcción de un mundo donde se viva la fraternidad universal, fin último de la Doctrina Social de la Iglesia.

EVANGELIO DEL DÍA 16 DE DICIEMBRE DE 2025

Del santo Evangelio según san Mateo 21, 28-32

En aquel tiempo, Jesús dijo a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo: “¿Qué opinan de esto? Un hombre que tenía dos hijos fue a ver al primero y le ordenó: ‘Hijo, ve a trabajar hoy en la viña’. Él le contestó: ‘Ya voy, señor’, pero no fue. El padre se dirigió al segundo y le dijo lo mismo. Este le respondió: ‘No quiero ir’, pero se arrepintió y fue. ¿Cuál de los dos hizo la voluntad del padre?” Ellos le respondieron: “El segundo”.

Entonces Jesús les dijo: “Yo les aseguro que los publicanos y las prostitutas se les han adelantado en el camino del Reino de Dios. Porque vino a ustedes Juan, predicó el camino de la justicia y no le creyeron; en cambio, los publicanos y las prostitutas sí le creyeron; ustedes, ni siquiera después de haber visto, se han arrepentido ni han creído en él”. Palabra del Señor.

***

  1. La primacía de la conversión y las obras sobre las palabras:
    La parábola subraya que lo decisivo no es la promesa verbal o la apariencia de obediencia, sino la conversión real que se manifiesta en acciones concretas. La DSI insiste en que la fe debe traducirse en obras de justicia y amor al prójimo (cf. Gaudium et Spes, 43). La justicia social no se construye con buenas intenciones o discursos, sino con compromisos efectivos.
  2. Opción preferencial por los excluidos y la misericordia:
    Jesús señala que los marginales (publicanos y prostitutas) preceden en el Reino a los religiosos que se creen justos. La DSI, retomando este principio, promueve una «opción preferencial por los pobres» (Compendio de la DSI, 182). Dios juzga con misericordia a quienes, a pesar de sus faltas pasadas, se abren a la conversión y actúan con justicia.
  3. La justicia y el recto obrar:
    El «camino de justicia» que predicó Juan Bautista y que los dirigentes religiosos rechazaron es el mismo camino que la DSI propone: una sociedad basada en la verdad, la justicia y la caridad. La honestidad en el trabajo (simbolizado por la viña) y el cumplimiento de la voluntad de Dios son pilares para una comunidad humana justa.
  4. Llamada a la coherencia y a la responsabilidad social:
    La actitud del segundo hijo representa la incoherencia de quien profesa principios pero no los vive. La DSI llama a la coherencia entre fe y vida, especialmente en la participación en la vida pública y económica, para transformar la sociedad según los valores del Evangelio.

En resumen:
Este pasaje, visto desde la DSI, es una llamada urgente a priorizar la conversión auténtica y las obras de justicia sobre la mera apariencia de religiosidad. Recuerda que el Reino de Dios se construye desde la misericordia hacia los arrepentidos y el compromiso efectivo con la voluntad del Padre, que busca el bien integral de todos, especialmente de los más alejados y despreciados.

EVANGELIO DEL DÍA 15 DE DICIEMBRE DE 2025

Del santo Evangelio según san Mateo 21, 23-27

En aquellos días, mientras Jesús enseñaba en el templo, se le acercaron los sumos sacerdotes y los ancianos del pueblo y le preguntaron: “¿Con qué derecho haces todas estas cosas? ¿Quién te ha dado semejante autoridad?”

Jesús les respondió: “Yo también les voy a hacer una pregunta, y si me la responden, les diré con qué autoridad hago lo que hago: ¿De dónde venía el bautismo de Juan, del cielo o de la tierra?”

Ellos pensaron para sus adentros: “Si decimos que del cielo, él nos va a decir: ‘Entonces, ¿por qué no le creyeron?’ Si decimos que de los hombres, se nos va a echar encima el pueblo, porque todos tienen a Juan por un profeta”. Entonces respondieron: “No lo sabemos”.

Jesús les replicó: “Pues tampoco yo les digo con qué autoridad hago lo que hago”. Palabra del Señor.

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Este pasaje refleja un conflicto de autoridad y autenticidad. Los líderes religiosos cuestionan la autoridad de Jesús, pero su interrogante no busca la verdad, sino proteger su poder y posición. Jesús, con su respuesta, revela su incoherencia: se niegan a reconocer la autoridad divina de Juan el Bautista por intereses humanos.

Desde la DSI, esto ilustra dos principios clave:

  1. La autoridad como servicio: La verdadera autoridad, según la enseñanza cristiana, debe ejercerse como servicio al bien común (Cfr. Gaudium et Spes, 74), no como dominio o defensa de privilegios. Jesús actúa con la autoridad de quien busca la salvación y la verdad; los líderes, en cambio, usan su posición para mantener el statu quo.
  2. La primacía de la verdad y la coherencia: La DSI enfatiza que la búsqueda de la verdad es fundamental para una sociedad justa (Compendio de la DSI, 198). Los líderes, al negarse a responder por miedo (al pueblo) y por intereses particulares, muestran una ruptura entre poder y verdad. Jesús denuncia esta hipocresía, recordando que toda autoridad humana debe estar sometida a la verdad y a la ley moral.

En resumen, el pasaje invita a reflexionar sobre el ejercicio de la autoridad en la sociedad: debe ser transparente, coherente y orientada al bien de todos, no a la manipulación o al mantenimiento del poder. La DSI llama a construir instituciones donde la autoridad sea un servicio a la dignidad humana y al bien común, a ejemplo de Cristo.

EVANGELIO DEL DÍA 14 DE DICIEMBRE DE 2025

En aquel tiempo, Juan se encontraba en la cárcel, y habiendo oído hablar de las obras de Cristo, le mandó preguntar por medio de dos discípulos: “¿Eres tú el que ha de venir o tenemos que esperar a otro?”

Jesús les respondió: “Vayan a contar a Juan lo que están viendo y oyendo: los ciegos ven, los cojos andan, los leprosos quedan limpios de la lepra, los sordos oyen, los muertos resucitan y a los pobres se les anuncia el Evangelio. Dichoso aquel que no se sienta defraudado por mí”.

Cuando se fueron los discípulos, Jesús se puso a hablar a la gente acerca de Juan: “¿Qué fueron ustedes a ver en el desierto? ¿Una caña sacudida por el viento? No. Pues entonces, ¿qué fueron a ver? ¿A un hombre lujosamente vestido? No, ya que los que visten con lujo habitan en los palacios. ¿A qué fueron, pues? ¿A ver a un profeta? Sí, yo se los aseguro; y a uno que es todavía más que profeta. Porque de él está escrito: He aquí que yo envío a mi mensajero para que vaya delante de ti y te prepare el camino. Yo les aseguro que no ha surgido entre los hijos de una mujer ninguno más grande que Juan el Bautista. Sin embargo, el más pequeño en el Reino de los cielos, es todavía más grande que él”. Palabra del Señor.

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  1. La opción preferencial por los pobres (v. 5):
    La respuesta de Jesús a Juan no es abstracta, sino que se concreta en signos de liberación integral: los ciegos ven, los cojos andan, los pobres son evangelizados. La DSI subraya que el Reino de Dios se manifiesta en acciones que restauran la dignidad de los más vulnerables. La «Buena Nueva» implica una transformación real de las condiciones de vida, no solo un anuncio espiritual.
  2. La dignidad de la persona humana y el bien común:
    Los milagros de Jesús son signos de la dignidad restaurada. La DSI insiste en que toda estructura social debe favorecer el desarrollo integral de la persona. Jesús muestra que la fe se traduce en hechos que promueven la vida, la salud y la inclusión, principios que la Iglesia aplica al defender sistemas de salud, educación y justicia accesibles a todos.
  3. El diálogo entre fe y razón (v. 6):
    Jesús invita a Juan —y a todos— a discernir los signos de los tiempos sin escandalizarse. La DSI fomenta una fe que no teme enfrentar las realidades complejas, buscando respuestas concretas a los desafíos sociales desde la razón iluminada por el Evangelio.
  4. El papel de los profetas en la sociedad (vv. 7-10):
    Juan el Bautista es elogiado como profeta que prepara el camino, incluso desde la cárcel (lugar de persecución por la verdad). La DSI valora el deber profético de la Iglesia de denunciar las injusticias y anunciar la esperanza, aunque eso conlleve incomprensión o persecución.
  5. El Reino de Dios y la transformación social (v. 11):
    Jesús contrasta la grandeza de Juan con la novedad del Reino, donde «el más pequeño» es grande. La DSI ve aquí una inspiración para construir una sociedad donde el servicio y la humildad sean valores centrales, superando lógicas de poder y exclusión.

Conclusión:
El pasaje revela que el Mesías se identifica por acciones que liberan y dignifican al ser humano, especialmente a los pobres. La DSI recoge este mensaje para inspirar un compromiso cristiano que una fe y justicia, promoviendo estructuras sociales más humanas, siempre a la luz del Reino de Dios.

EVANGELIO DEL DÍA 13 DE DICIEMBRE DE 2025

Del santo Evangelio según san Mateo 17, 10-13

En aquel tiempo, los discípulos le preguntaron a Jesús: “¿Por qué dicen los escribas que primero tiene que venir Elías?”
Él les respondió: “Ciertamente Elías ha de venir y lo pondrá todo en orden. Es más, yo les aseguro a ustedes que Elías ha venido ya, pero no lo reconocieron e hicieron con él cuanto les vino en gana. Del mismo modo, el Hijo del hombre va a padecer a manos de ellos”. Entonces entendieron los discípulos que les hablaba de Juan el Bautista. Palabra del Señor.

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Este pasaje, donde Jesús revela que Juan el Bautista es el Elías esperado, ilumina principios sociales y morales clave:

  1. Verdad y discernimiento en la vida pública:
    Jesús señala que las autoridades religiosas («los escribas») interpretaban correctamente las Escrituras respecto a Elías, pero no reconocieron su cumplimiento en la persona humilde y profética de Juan. La DSI llama a buscar la verdad más allá de las ideologías y estructuras establecidas, promoviendo un discernimiento ético que permita reconocer los signos de justicia y la voz de los profetas en nuestro tiempo, especialmente cuando provienen de los márgenes.
  2. La misión profética y la defensa de la dignidad humana:
    Juan el Bautista fue rechazado y maltratado por denunciar injusticias (ej. Herodes y Herodías). La DSI subraya el derecho y deber de la misión profética de la Iglesia y de los creyentes: anunciar la verdad, defender la dignidad humana y oponerse a las estructuras de pecado, aun a riesgo de incomprensión o persecución.
  3. Solidaridad con los perseguidos y mártires sociales:
    Jesús vincula el destino de Juan con el suyo propio: ambos padecerán a manos de los poderosos. La DSI manifiesta solidaridad con quienes sufren por la justicia, reconociendo a los «mártires sociales» y profetas contemporáneos que son silenciados por trabajar por los pobres, la paz o la integridad de la creación.
  4. Conversión y transformación social:
    Juan predicaba la conversión («restaurará todo») como condición para recibir al Mesías. La DSI proclama que la justicia social exige una conversión personal y estructural; sin un cambio del corazón, las reformas son frágiles. La transformación auténtica de la sociedad comienza con el reconocimiento humilde de la verdad.
  5. Esperanza en medio del sufrimiento:
    Jesús anticipa su pasión, pero en el contexto de la promesa cumplida (Elías ya vino). La DSI, aunque realista ante el mal y la injusticia, se nutre de una esperanza activa que cree en la llegada del Reino, animando a trabajar por un mundo más justo a pesar de las dificultades.

Conclusión:
El pasaje revela la ceguera ante los enviados de Dios y el costo de la misión profética. Desde la DSI, es una llamada a reconocer y apoyar a quienes, como Juan, denuncian injusticias, y a trabajar con esperanza por una sociedad que acoja la verdad y defienda la dignidad de todos, especialmente de los más vulnerables.

EVANGELIO DEL DÍA 12 DE DICIEMBRE DE 2025

Del santo Evangelio según san Lucas 1, 39-48

En aquellos días, María se encaminó presurosa a un pueblo de las montañas de Judea, y entrando en la casa de Zacarías, saludó a Isabel. En cuanto ésta oyó el saludo de María, la creatura saltó en su seno.

Entonces Isabel quedó llena del Espíritu Santo, y levantando la voz, exclamó: “¡Bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu vientre! ¿Quién soy yo, para que la madre de mi Señor venga a verme? Apenas llegó tu saludo a mis oídos, el niño saltó de gozo en mi seno. Dichosa tú, que has creído, porque se cumplirá cuanto te fue anunciado de parte del Señor”.

Entonces dijo María: “Mi alma glorifica al Señor y mi espíritu se llena de júbilo en Dios mi salvador, porque puso sus ojos en la humildad de su esclava”. Palabra del Señor.

***

Este pasaje evangélico, más allá de su profundidad teológica, ilumina principios fundamentales de la DSI:

  1. La dignidad de la persona humana y la opción preferencial por los pobres y humildes:
    María proclama que Dios «ha mirado la humildad de su esclava». La DSI recuerda que Dios eleva a los humildes y que toda persona, especialmente la más sencilla y vulnerable, posee una dignidad inviolable. La visita de María a Isabel —una mujer anciana y estéril— muestra también una solidaridad con quien podría ser marginada, reflejando la opción preferencial de Dios por los pequeños.
  2. El principio de solidaridad:
    María «se levantó y fue con prontitud» a servir a su prima Isabel. Este gesto encarna la solidaridad activa, que en la DSI es un compromiso con el bien del otro, especialmente en situaciones de necesidad (como el embarazo avanzado de Isabel). La caridad y la justicia social se fundan en esta disponibilidad a «salir de sí» hacia el hermano.
  3. La centralidad de la familia y la acogida de la vida:
    El encuentro de las dos mujeres embarazadas —una joven, otra anciana— celebra la vida como don de Dios. La DSI defiende la familia como «célula vital de la sociedad» y promueve un ambiente donde cada vida, desde su concepción, sea acogida y valorada. El saludo de Isabel a María reconoce la santidad de la vida que llevan dentro.
  4. La subsidiariedad y el valor de la comunidad:
    María no permanece aislada con su vocación, sino que busca compartir y servir en el seno de la familia extendida. La DSI enfatiza que las necesidades deben atenderse primero en el ámbito más cercano (familia, comunidad), promoviendo así vínculos de apoyo mutuo que fortalecen el tejido social.
  5. La alegría y la esperanza como fuerzas sociales:
    El «salto de alegría» de Juan en el vientre y el Magníficat que sigue (no completo en este fragmento) expresan una esperanza activa que nace de la fe. La DSI ve en la esperanza cristiana un motor para transformar la realidad, trabajando por un mundo más justo a la luz del Reino de Dios.

Conclusión:
La Visitación no es solo un episodio religioso, sino un modelo de encuentro solidario, servicio humilde y celebración de la vida, que inspira el compromiso social cristiano: una fe que se hace caridad, justicia y acogida en la vida cotidiana.

EVANGELIO DEL DÍA 11 DE DICIEMBRE DE 2025

Del santo Evangelio según san Mateo 11, 11-15

En aquel tiempo, Jesús dijo a la gente: “Yo les aseguro que no ha surgido entre los hijos de una mujer ninguno más grande que Juan el Bautista. Sin embargo, el más pequeño en el Reino de los cielos, es todavía más grande que él.

Desde los días de Juan el Bautista hasta ahora, el Reino de los celos exige esfuerzo, y los esforzados lo conquistarán. Porque todos los profetas y la ley profetizaron, hasta Juan; y si quieren creerlo, él es Elías, el que habría de venir. El que tenga oídos que oiga”. Palabra del Señor.

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  1. La grandeza en el Reino: el servicio y la humildad.
    Jesús contrasta la grandeza humana (Juan Bautista, alabado por su misión) con la del Reino, donde «el más pequeño» es grande. La DSI recuerda que la dignidad humana no se mide por el poder o estatus social, sino por la vocación a amar y servir, especialmente a los más frágiles (cf. Compendio de la DSI, 105).
  2. El Reino «sufre violencia»: compromiso y conversión.
    La frase sobre el Reino que «sufre violencia» puede interpretarse como la urgencia y esfuerzo requerido para construir la justicia del Reino. La DSI llama a una conversión personal y estructural, promoviendo la paz mediante la justicia, y a ser «violentos» contra el mal, no con agresión, sino con la fuerza del amor y la lucha por la dignidad humana (cf. Pacem in Terris, 30).
  3. «El que tenga oídos, que oiga»: escucha y participación.
    Jesús invita a una escucha activa. La DSI subraya la importancia de «escuchar el clamor de los pobres» (cf. Laudato Si’, 49) y participar en la vida social para transformarla según los valores del Evangelio. Todos están llamados a ser profetas (como Juan) en la construcción del bien común.

En síntesis:
Este pasaje, iluminado por la DSI, nos interpela a valorar la grandeza del servicio humilde, a comprometernos con energía evangélica por la justicia, y a escuchar y actuar para que el Reino de Dios se manifieste en nuestras relaciones y estructuras sociales.

Dimensión Social de la Evangelización y Evangelización de lo Social